la ya abultada flota. De este modo se corría la ansiada regata Rosario - San Nicolás el día 24 de Abril de 2010.
Sin apuro decidimos que el reach iba a ayudarnos mucho con el viento entrando del ESE e incluso si se iba más al E quizás pondríamos la cuchilla. Yo, como cualquier aspirante a timonel que se encuentra transitando el curso de vela, quería desplegar cuanta vela se encontraba en el pañol del Ñandeyara III. Rápidamente recorrí el barco por cubierta para comprender las maniobras, ahí encontré pastecas de madera, un sistema de foque autovirante, un singular herraje para cazar y filar las burdas; todo en una fantástica cubierta de madera. Pero lo fantástico me invadió al bajar los escalones, ingresar a la cabina, rodearme de objetos con historia, sentir ese particular olor a aventuras y saludar a Don Armando Fracchia… el Capitán.
Cuando las ganas de navegar sobrepasaron el umbral soportable se soltaron amarras y el Rey del agua quedó libre.
Con un viento de unos 6 nudos la flota de 32 embarcaciones se enredaba sobre la línea de largada tratando de no caer y esperando que el oficial del día diera el top aguas abajo con rumbo a San Nicolás. Así, bien enmarañada siguió por un rato la regata, con un viento que hizo dudar a varias tripulaciones sobre la configuración óptima de velas. Mientras algunos veleros lucían su spinaker y su tripulación transpiraba para mantener el rumbo otros menos aventurados continuaron con escotas abiertas y daban lugar a que las embarcaciones más livianas ganaran agua.
Ya por el Swift, con el cielo entre gris y azul de agua, no quedó opción y las escotas se fueron apretando, mas así para los que a favor de la velocidad sacrificaron barlovento.
Al llegar a los 9 nudos del Sur se levantó la ola del Paraná, los corderitos cambiaron el paisaje y las tripulaciones cambiaron de color con los ya necesarios trajes de agua. El viento lenta y contrariamente a lo pronosticado se fue incrementando hasta pasar los 13 nudos del Sur.
Las embarcaciones grandes ganaron ventaja y el Ñandeyara III se acomodó a sus olas. El capitán del clásico dejaba que el agua subiera a cubierta por las bandas y pasara… simplemente pasara como si nada la perturbase. Es que el río parecía dibujarse en el contorno del barco y este se apoyaba sobre aquel relajado como quien recién se sienta en un mullido sofá.
Faltando 10 minutos para las 16hs. el Cambá 2 de Fernández Viña cruzó la línea de llegada y se alzó con la Cinta Azul de la regata.
El Prime Rate, un Maxi 20 del Club de Regatas San Nicolás, hizo todo bien, leyó como ninguno la cancha y ganó la clasificación general de la regata.
Nosotros con el Ñandeyara III navegamos y llegamos segundos en la clasificación por barcos clásicos.
Fue bien merecido el primer puesto del Dumbo en esta categoría que fue inalcanzable por nosotros y por muchos otros más modernos.
El Club Regata de San Nicolás recibió con excelente camaradería a los regatistas, y sorprendió con un abundante y preparado asado en un ambiente más que amigable. .
Gentileza: Mauro Colucci Capitán del Carolina - Fotos: Luis Santillán
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