Después de algunos meses de caleta, muchos tornillos, algunos remaches, y una semana intensa fabricando maniobras sobre cubierta, el Carolina se dirigió nuevamente a la cancha de regatas. Esta vez en ocasión del Campeonato Rosarino de PHRF organizado conjuntamente entre el Yacht Club Rosario y el Club de Velas de Rosario.
El sábado 23 de octubre, con unos 18 nudos de viento sureste, estos clubes nos citaron frente al Monumento a la Bandera, en las aguas de nuestro Paraná para disputar 3 magníficos barlovento-sotavento.
A las 11 hs. salíamos de puerto, izábamos mayor a tope y genoa 1 en nuestro Track 24 pensando soportar la intensidad del viento, pero una vez más la seguridad de la caleta nos engañaba, ya en el segundo borde el proel hacía su cambio de vela por el 3. Así logramos la estabilidad que buscábamos y agilidad en las viradas. Sabíamos que no íbamos a arriesgar mucho ya que la medición del barco estaba vencida y nosotros bastante oxidados. Por eso nos propusimos correr para solo entrar en calor. Claro, elegimos la copa Orlando Maronna para hacerlo donde la flota más competitiva de Rosario iba a medirse.
Apenas pasadas las 14hs., con intenso viento y una importante ola en el Paraná, el oficial del día daba la señal de largada para todas las clases.
A 5 minutos del Top, en el río, sólo se escuchaban molinetes, olas rompiendo sobre los cascos, el agitar de alguna vela y algún lejano pedido de agua. Esos sonidos fueron aumentando en cantidad e intensidad con el correr de la aguja. La adrenalina comenzaba a flotar junto a las tripulaciones; para que faltando un minuto, el viento comenzara a llevarse los gritos, el agua próxima a la línea hirviera por el tumulto y las cabezas de los timoneles giraran como pastecas para monitorear la cancha.
Nosotros en el Carolina elegimos largar con buenas amuras por la lancha, con el Trampita y el Mágico Medifé apretándonos por babor, con aproximadamente 5 segundos de adelanto decidimos soltar escotas y quitarle velocidad al barco. En ese momento el R630 decide pasar por popa del Magic26 y calculando mal le toca el timón con su proa. Nosotros ajustamos las velas para largar en el cero pero vemos que el Ozono tenía intención de entrar como paracaidista en la cancha, gritamos agua con todas nuestras fuerzas pero el viento se llevó las palabras y nos dejó con su proa clavada en nuestra banda de estribor.
Después de reponernos de la aturdidora embestida seguimos en regata pero ya viendo como la flota tejía la cancha en busca de la boya de barlovento ubicada en la boca de Los Marinos.
En las 3 regatas disputadas el sábado fueron varios los accidentes sufridos, el Libertango con el Cinza tuvieron su encuentro como también algún bandazo entre el Mañero y el Timor II dejando al propietario de este último prendido del candelero y el cuerpo en remojo por unos segundos.
En la segunda regata el Mágico muy cerca de la punta y bien al límite con su spinnaker tomó una racha con sorpresa y al irse a la orza dejó sus 2 proeles en el agua. Segundos después estos fueron socorridos por una embarcación a motor que se encontraba en la zona; afortunadamente no sufrieron más que un poco de agua de río en sus estómagos.
Es lamentable que después de haber perdido amigos en el agua, en esa misma cancha, con un viento similar, e incluso en la misma época del año, sólo por pensar en coincidencias, no tengamos conciencia de lo frágiles y expuestos que quedamos sobre éste, nuestro marrón río Paraná, sobre todo cuando se encuentra con su amigo del sur.
Creo que la bandera “Y” de salvavidas obligatorios debería izarse después de una cierta intensidad de viento. Más allá de responsabilidades de uno u otro, los tripulantes se encuentran sumergidos en un caldo de adrenalina que quizás no les permita visualizar su exposición al riesgo y por eso existe alguien que desde fuera debe regular esas situaciones.
Más allá de estos incidentes las regatas fueron bien planteadas permitiendo a las tripulaciones más experimentadas llevarse lo merecido.
El domingo equilibró lo revuelto del sábado con una calma aceitosa en la superficie del río dejándonos sin regatas. Así fue que todas las tripulaciones tuvieron su encuentro en las instalaciones del Club de Velas Rosario que, junto al Yacht Club Rosario, había organizado una glamorosa entrega de premios con su ya habitual barra de tragos, premios por parte de NASA Jeans y la cobertura de los medios de comunicación más importantes de la ciudad. Así, Canal 3, Diario La Capital, Radio Fisherton CNN, Revista El mundo de los Barcos, el portal www.rosarionautico.com, Cablehogar y nosotros con nuestra revista y portal www.nauticafulltime.com.ar, asistimos para retratar a los ganadores del Campeonato Rosarino de PHRF.
El Marina NASA Jeans fue quien levantó e imprimió su nombre en la copa Orlando Maronna, lo siguieron en el podio el Otro Gaita Mormaii y el FM800 Motorlola Northland Sancor Seguros en segundo y tercer puestos respectivamente.
Nota: Mauro Collucci - Fotos: de archico y Gentileza: Albaro Casals
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