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El día 5 de enero. Rosario recibió
el 2008 con una verdadera fiesta popular
al aire libre y bien cerca del río
Paraná. Convocada por la Municipalidad,
la propuesta consistió en una nutrida
caravana naútica teñida
de blanco, miles de mensajes de paz de
los ciudadanos y un espectáculo
de fuegos artificiales de alto impacto.
Sobre las 20.30, y aún bajo el
sol, el gobernador Hermes Binner, el intendente
Miguel Lifschitz, funcionarios de los
gabinetes provincial y municipal y legisladores
nacionales y santafesinos, entre
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otros,
abordaron el barco Ciudad de Rosario desde
Costa Alta.
Al frente de la caravana, y a modo de nave
insignia, se ubicó una lancha literalmente
copada por una batucada, cuyos integrantes
lucieron remeras blancas con el logo MR,
la marca registrada del municipio.
Pocos minutos después, a la altura
del balneario La Florida, centenares embarcaciones
fueron acoplándose a la denominada
"Caravana de los deseos" haciendo
sonar sus bocinas. Las naves
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representaban
a los clubes náuticos, guarderías
y al Foro Deportivo Rosario, con el apoyo
de Prefectura Naval Argentina.
Casi todos, funcionarios y navegantes,
vistieron prendas blancas, la consigna
de la convocatoria. La excepción
la dio Binner, quien optó por una
camisa celeste mangas cortas.
Desde la costa, los rosarinos también
saludaron manos en alto el arranque de
la caravana. Muchos aprovecharon (cámaras
y celulares en mano) para tomar una instantánea
de la colorida convocatoria. Y
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hubo
respuesta del gobernador, desde la terraza
superior del barco, y del intendente,
apostado en el balcón abierto inferior.
Tras los saludos, Lifschitz deseó
a todos "un año de construcción
y paz". Luego de varios minutos de
navegación bordeando la ribera
del Paraná, las embarcaciones llegaron
al sector donde está emplazado
el Monumento Nacional a la Bandera.
Desde temprano miles de rosarinos fueron
poblando el parque y el Patio Cívico.
Desafiando al calor, y la mayoría
cumpliendo la premisa de lucir ropa blanca,
familias enteras y jóvenes (en
grupo o en pareja) llegaron portando termos
y mates, botellas de gaseosas o jugos
y hasta algún que otro porrón.
Y no faltaron las clásicas sillitas
plegables o reposeras para disfrutar del
espectáculo confortablemente.
Otra de las atracciones fue la instalación
de un cofre en el parque para que las
personas pudieran acercar sus deseos para
el 2008. "Yo pido paz", dijo
Milena, de 8 años. "También
trabajo para mi viejo", interrumpió
Agustín, de 14.
La espera fue matizada con mucha música
(el "Tema de Rosario" de Lalo
de los Santos fue el más escuchado)
y la voz de los locutores que preanunciaban
"una fiesta de fin de año
sin precedentes". En tanto, los balcones
de los edificios aledaños al Monumento
se convirtieron en privilegiadas plateas.
A las 21.55 un estruendo conmovió
a la ciudad. Fue el inicio de un imponente
show de fuegos que, durante 15 minutos,
deslumbró y llenó de color
a todos los rosarinos.
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Fotos
del evento

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